La música latina vuelve a vestirse de luto. A través de su página oficial de Facebook, la familia del legendario salsero Willie Colón confirmó su fallecimiento a los 75 años, noticia que rápidamente conmocionó a seguidores y artistas en todo el mundo.
En el mensaje difundido, se lee: “Es con profunda tristeza que anunciamos el fallecimiento…”, una nota que además solicita respeto, tiempo y privacidad para que la familia pueda procesar la pérdida.
Un pionero de la salsa desde sus raíces en el Bronx
William Anthony Colón Román nació el 28 de abril de 1950 en Nueva York, hijo de padres puertorriqueños y criado en el Sur del Bronx, entorno que marcaría su estilo musical. Desde niño mostró una inclinación natural por la música: comenzó tocando trompeta, pero pronto migró al trombón, instrumento que lo convertiría en un símbolo del género.
A los 15 años firmó contrato con Fania Records, fundada por Johnny Pacheco y Jerry Masucci. Para 1967, con solo 17 años, ya estaba grabando su primera producción discográfica.
El encuentro histórico con Héctor Lavoe
Poco después, Pacheco le presentó a un joven cantante puertorriqueño: Héctor Lavoe. Juntos formaron uno de los dúos más importantes en la historia de la salsa.
Durante esta etapa surgieron álbumes fundamentales como “The Hustler” (1968), “Guisando” (1969), “Cosa Nuestra” (1970), “Asalto Navideño” (1971), “Lo Mato” (1973) y “The Good, The Bad, The Ugly” (1975).
Su estética y narrativa se inspiraron en la iconografía de los gánsteres de los años 20 y la Ley Seca en Estados Unidos, mientras que su música incorporó comentarios sociales y la experiencia de la diáspora puertorriqueña en Nueva York. La voz de Lavoe, combinada con el ingenio musical de Colón, marcó un sonido completamente distintivo e irrepetible.
“Siembra” y la alianza inmortal con Rubén Blades
En 1977, Colón inició una nueva etapa junto al cantante panameño Rubén Blades, con el lanzamiento de “Metiendo Mano”. Dos años más tarde, ambos crearían “Siembra” (1979), considerado por críticos y melómanos como el álbum más influyente en la historia de la salsa.
El disco incluyó clásicos como “Plástico”, “Buscando guayaba” y la monumental “Pedro Navaja”. Su impacto fue enorme: introdujo nuevas formas de narrar la desigualdad, la vida en los barrios latinos y las contradicciones sociales. Marcó un antes y un después en la salsa urbana y consciente.
Carrera solista, activismo y política
Además de sus colaboraciones, Colón desarrolló una prolífica carrera en solitario. Producciones como “Fantasmas” (1981), “Corazón Guerrero” (1982) y “Tiempo Pa’ Matar” (1983) mostraron su habilidad para fusionar nuevos sonidos y abordar temas sociales, incluyendo críticas a conflictos bélicos como la guerra de Vietnam.
A finales de los años 80 incursionó en la política, llegando incluso a competir en la primaria demócrata por un escaño congresional. Décadas más tarde, su giro ideológico lo llevó a respaldar públicamente al entonces presidente Donald Trump, decisión que generó debate y tensiones con parte de su base de seguidores.
Reconocimientos y un legado sin reemplazo
A lo largo de su trayectoria, Colón fue distinguido con múltiples honores, entre ellos doctorados honorarios y su ingreso al International Latin Music Hall of Fame en 2000 y al Latin Songwriters Hall of Fame en 2019.
Pese a sus 10 nominaciones, nunca obtuvo un Grammy Awards competitivo, un hecho que muchos consideran una deuda histórica del mundo musical con su legado.
En sus últimos años, su carrera estuvo marcada por disputas legales, especialmente la ruptura definitiva con Rubén Blades, y por controversias relacionadas con sus posturas políticas.
Una conexión espiritual con la música
Uno de los rasgos más profundos de su obra fue su mirada casi filosófica sobre el sonido. Esta sensibilidad queda plasmada en la introducción del tema “Oh, qué será”, inspirado en “La hora de la estrella” de la escritora brasileña Clarice Lispector. Allí, Colón reflexiona:
“Yo creo en muchas cosas que no he visto… Se trata de un tema incompleto porque le falta respuesta. Respuesta que quizá alguno de ustedes le pueda dar”.
La salsa pierde a un arquitecto de su identidad
Sin Willie Colón, la salsa no habría alcanzado la dimensión artística, cultural y social que llegó a tener. Su visión, su audacia musical y su capacidad para narrar la realidad latina desde la música lo convierten en una figura insustituible. Su obra seguirá siendo un puente entre generaciones y un recordatorio de que la salsa es mucho más que ritmo: es memoria, identidad y testimonio.

