Por: Raúl Sotelo Sung
El personal de protocolo de Naciones Unidas nos había adelantado a los periodistas peruanos que solo se podía entrevistar a los mandatarios y personalidades en lugares autorizados dentro del enorme edificio de la ONU ubicado a orillas del Río Este en Nueva York.
Todo debía ser coordinado con los funcionarios de prensa del Sexagésimo Período de Sesiones de la Asamblea General del organismo mundial, salvo que un mandatario o personalidad rompa el protocolo y se acerque a nuestra ubicación para dialogar.
En ese escenario estábamos a la espera de la llegada del entonces secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, cuando de pronto apareció la reina Sofía ataviada con una sobria y discreta vestimenta de chaqueta y falda.
Iba acompañada de un grupo de celosos colaboradores que caminaban presurosos a su lado. Estábamos a punto de perderla de vista cuando de pronto dirigió la mirada hacia nuestra ubicación.
En ese momento un colega de la delegación peruana alzó el brazo y controlando su timbre de voz exclamó: “Saludos de Perú doña Sofía”, y cuando pensábamos que solo nos iba a responder con un cumplidor gesto de cortesía se detuvo y caminó hacia el lugar donde nos encontrábamos.
Mientras la reina recibía el saludo de los periodistas de El Comercio, El Peruano y otros medios del Perú aproveché para llamar a la cabina de Radio Nacional. No podía demorar, solo tenía algunos segundos para hacer la conexión antes que la esposa del Rey Juan Carlos continuara con su desplazamiento dentro del edificio de la ONU.
En el 2005, las llamadas de larga distancia internacional vía celular, de EEUU a Perú no eran tan rápidas, pero igual había que intentar para hacer el despacho radial. Mientras marcaba, escuchaba que el inopinado dialogo de la reina con mis colegas estaba llegando a su fin.
“Hola, dame pase que estoy con la Reina de España”, le dije atropelladamente al operador que contestó la llamada desde Lima. Mi interlocutor guardó silencio por unos interminables segundos, y luego me conectó.
Me dieron pase. Fueron solo algunos minutos al aire con la hoy reina emérita, quien con mucha cortesía atendió gentilmente las preguntas que con mi pesado celular de la época le formulaba. Fue una conversación breve donde habló sobre nuestro país, sus visitas y la posibilidad de retornar.
Hacer periodismo da la oportunidad de entrevistar a diferentes personalidades. Mandatarios, influyentes empresarios, complicados dirigentes sindicales, héroes y villanos de todo pelaje. Un periodista siempre debe estar preparado, nunca sabe con quién se encontrará en el camino.